Relaciones Toxicas. Nunca sabemos cuando estamos en una

Soy una chica que no conocía las relaciones toxicas hasta que me tope con una de lleno. Hoy, quiero compartir mi historia para que todo el mundo entienda que nunca tenemos que aguantar a gente que no nos merece. Mi encuentro con una persona me hizo reflexionar sobre la cantidad de relaciones toxicas que existen habiendo individuos como el que conoceréis a continuación.

Soy Tricia, y esta es mi experiencia con relaciones toxicas

Viernes. Seis de la mañana. Un día más en esta gélida ciudad al norte de Rusia donde lo único que se ve es nieve por todas partes. Ha sonado la alarma hace un rato, así que me levanto para prepararme un día más y enfrentarme a mi nueva vida tan lejos de mi país natal, España.

Estoy segura que, a pesar de estar lejos de la gente que me quiere, esto valdrá la pena. El trabajo me gusta y la gente no es tan seria como la pintan en muchas películas ambientadas en la fría Rusia. Además, he conocido a alguien, un chico que parece bastante agradable y con el que he quedado después de trabajar. Así que, vamos a empezar el día con ganas para que llegue el momento de pasar el tiempo juntos y conocernos un poco mejor, pues solo hemos estado hablando vía sms ya que nos conocimos por una de esas aplicaciones para gente soltera.

El día pasa más lento de lo que me gustaría, pero por fin acaba mi jornada laboral delante de una pantalla haciendo todo tipo de diseños para una famosa marca de moda. Me llega un sms: “ya estoy en la cafetería en la que hemos quedado, tengo muchas ganas de verte”. Me entusiasma leer esas palabras. Pues no espero más. Cojo mi abrigo, mi gorro y bufanda y salgo pitando.

Llego a la puerta de la cafetería. Estoy nerviosa. Tengo muchas ganas de verle en persona. Entro. Ahí está él, sentado mirando su móvil. Alza la vista y me mira con una espectacular sonrisa. Me sonrojo y me acerco lentamente hasta la mesa.

La cita pasa rápido. No hemos parado de hablar de un poco de todo y se alarga. Ahora estamos en un garito tomando unas copas hasta que ambos, con el alcohol un poco subido, decidimos irnos a un hotel, pues ambos vivimos en pisos compartidos. Por desgracia, los dos habíamos bebido mucho y no pudimos aprovechar como queríamos la habitación, por lo que decidimos quedar otro día, pero, la próxima vez, sin alcohol de por medio.

Pasa el tiempo y ya llevamos un par de meses saliendo. Me emociona bastante haber encontrado una persona con la que poder compartir palabras con algo de confianza por una vez en este lugar. Hacía tiempo que no me sentía a gusto con una persona.

Hoy quedamos en su casa, que está algo lejos de la mía. Así que me las arreglo para ir hasta allí en transporte público. ¡Estoy emocionada con saber que ha preparado?

Una vez en su casa, estamos allí, los dos solos y su único plan es ver películas y series malas. No entiendo nada… ¿A caso ahora no le atraigo en absoluto? Me siento como una tonta. No dice ni una palabra y las veces que le pregunto algo solo me contesta con un gesto. Después de una hora decido que es momento de irse, no me apetece estar así más tiempo y ni siquiera me cuenta qué es lo que le pasa. Ya me avisaron de que la gente de aquí era fría, pero no me imaginaba que tanto… Cojo mis cosas, me despido y me voy.

Ya hace una semana que ni siquiera me contesta a los mensajes, parece que este muchacho ha desaparecido. Un día más le escribo y, por fin, contesta:

Yo: ¿Te pasa algo?

Él: No

Yo: ¿Y por qué no me escribes desde hace una semana? Estoy preocupada. Si te he decepcionado o si no quieres continuar con esto, sólo dímelo, porque estoy sufriendo. Estoy cansada de estar bien. Al principio no es perfecto, lo sé. Tú intentaste estar bien y llevar la relación a tu manera y lo acepté. ¿Estamos hablando durante meses para acabar así? No sé por qué insististe tanto si vamos a acabar. Creo que podemos solucionarlo juntos.

Él: No lo sé, quizá me apresuré…

Yo: Mmm, No quiero agobiarte, pero… es que, ¿estamos hablando durante meses para esto? Tómate tu tiempo, no quiero presionarte, pero a veces echo de menos tus mensajes…

Él: Cuando estábamos en mi casa, fue diferente, algo pasaba y no sabía el qué…

Yo: Me sentía mal cuando el único plan era ver la televisión, pensé que te decepcionaba, no entendía nada. Al principio, pensaba que eras tímido, porque no hablabas demasiado, aunque no lo entendía. Pero, si algo está mal, ¡dímelo! Si no te gusto, dilo y no te volveré a escribir de nuevo.

Él: Si que me gustas, pero necesito centrarme en mi y en mi familia y en otras cosas

Yo: Está bien, encantada de conocerte. La próxima vez no escribas esas cosas que me decías, puedes confundir a la gente y herirlas, como has hecho conmigo

Él: Lo sé, lo siento, pero no necesito a gente confusa en mi vida, ya tengo suficiente gente así…

Yo: No habrá más, no te preocupes

Él: Lo siento. Pero tienes demasiados altibajos todo el tiempo. Me gustas, pero cuando veo que tienes esa actitud de bipolaridad, me asustas… Lo siento, pero es demasiado

Yo: Claro que tengo altibajos. Sabes que tengo una vida difícil, estoy aquí sola… Tú me diste razones para estar de esa manera aquel día y yo pensé que te había decepcionado. Solo fue un mal momento.

Él: De alguna manera lo siento, pero no…

Yo: Vale. Creo que todos merecen una segunda oportunidad. Intentaste ser amable a tu manera, prometo que la próxima vez será diferente, pero, por favor… De verdad que me gustas y, finalmente, nos conocimos, podemos darnos un tiempo, pero déjame demostrarte que soy diferente.

Él: No quiero besarte ni tocarte. Siento que está mal y solo necesito estar solo y tiempo para mí, lo siento.

Yo: …

Él: Lo siento de verdad, pero no estoy enamorado, lo entiendo ahora.

Yo: Entonces, ¿por qué insististe tanto?

Él: Porque, cuando mi madre murió, estaba obsesionado con estar con alguien, necesitaba contacto y cada vez lo necesitaba más y más. Pero se acabó, lo he superado y ya no necesito a nadie.

Yo: ¿Qué? Eso duele, pensaba que te gustaba, que me querías…

Él: Sí, así era, pero entonces entendí que no era así y que no te necesitaba más… Siento que hayas tenido que pasar por esto, pero aprenderás de ello. Ahora yo solo me necesito a mí y al mundo.

Yo: ¿Aprender de esto? ¡Tengo 27 años, venga ya! ¡No eres perfecto tampoco y yo lo acepté!

Él: De nuevo, lo siento. Pero no necesito personas inseguras en mi vida. Lo siento, pero tienes que trabajar en ello

Yo: ¿Piensas que soy insegura?

Él: No lo sé, pero no quiero saberlo

Yo: Gracias por la segunda oportunidad…

Él: Lo siento. Podemos ser amigos

Yo: Es difícil saber si funcionará a la primera o no

Él: No necesito consejos de esos realmente…

Yo: Nosotros no somos amigos. Además, no te preocupas de mi desde hace una semana, así que, no quiero insistir más. Está bien.

Él: Sé que ser amigos es más importante

Yo: No quiero ser tu amiga

Él: Veo entonces que esto no funcionará

Yo: Hice todo lo posible para que funcionara el último fin de semana y ahora sé que ya se había acabado. Entiéndelo, no quiero ser tu amiga, te quiero…

Él: Y lo sé, pero yo no siento lo mismo… Lo siento, pero las cosas cambian

Yo: Está bien. La próxima vez no digas te quiero cuando no lo sientas…

Estaba destrozada… Después de hablar con él, me di cuenta de que sólo me había utilizado para no estar solo porque su madre había muerto. No me lo podía creer. Pasaron semanas y, aunque me costaba, lo estaba superando. Además, había conocido a un nuevo chico que no tenía nada que ver con él. Atento, cariñoso, cuidaba de mi… Nada que ver con ese personaje que hacía que me sintiera mal.

Un día, de casualidad, vi que me había borrado de Facebook, así que decidí escribir un nuevo sms, pues por fín me había dado cuenta de que, en su momento y sin darme cuenta, me había enamorado de una persona tóxica.

Gracias por eliminarme de Facebook, estaba enfadad contigo y me di cuenta de que tú no eras frío. Pero me di cuenta que realmente lo que eres es una persona sin sentimientos y un monstruo. Mi mejor decisión fue no ser amigos. Intenta superar tu pasado y no lo uses como una disculpa. Intenta ser humano con la próxima chica que se cruce en tu camino. Por cierto, yo conocí a otro chico encantador mucho mejor que tú, así que, ¡que te jodan!

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