El primer encontronazo

¿Alguna vez os habíais imaginado como iba a ser esa persona especial con la que querríais empezar “algo serio”? ¿Alguna lista, imaginaria o no, de sus facciones y su físico? ¿Coincidió en algo vuestra perspectiva con la realidad?

En muchos casos puede ser que sí se de la semejanza entre la imaginación y la realidad, sobre todo en esa gente tan, digamos, meticulosa, que lo tiene que tener todo como lo desea y súper-controlado.
Aunque lo normal es que a veces (por no decir casi siempre) no se parezca en nada o, en ocasiones, que la realidad supere la ficción.

¿Cuántas chicas de la generación de las princesas Disney no han soñado con su príncipe azul y se han encontrado con el malo? Porque a mí si me ha pasado.

Todo hay que decirlo, por norma general, quitando alguna que otra excepción, a las chicas les gustan los denominados “malotes“, chicos que se las dan de guay pero que en realidad no son nada y solo “viven” de su apariencia.

Yo cuento mi experiencia, y la verdad que el primer encontronazo que he tenido con los chicos ha sido siempre la superficial, esa de comentar con tu amiga: “uf, está bueno eeh” y después ir a conocerle. Aunque, ¿a cuántos no nos pasa eso?

Yo me quedo con mi mejor encontronazo con mi actual pareja, a la cual, cuando nos presentaron, le deje sorprendido con mi apariencia, ya que él se esperaba a la típica niña de 15 años sin forma ni cuerpo, y mi forma de hablar, que los que me conocen saben que no me callo ni debajo del agua, viendo como ponía caras de sorpresa cada vez que decía algo fuera de contexto.

Porque el primer encontronazo nunca es perfecto y lo perfecto que tiene es que es totalmente inesperado.

Para vosotros, mis parejas perfectamente imperfectas.

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