El egoísmo es muy perjudicial, no dejes que te supere.

El egoísmo nunca es un sentimiento sano. El amor excesivo hacia uno mismo hace que no nos interesemos por nada que no sea por nuestro propio interés y que todo lo que tenga que ver con los demás nos de absolutamente igual.

Cuando una persona es egoísta, el pedirle algo y que consigamos que lo haga por el simple hecho de ser un poco altruista es, prácticamente, imposible. A menos que consiga algo que le beneficie.

Sin embargo, cuando esa persona necesite lo que sea, tendrás que hacerlo, ya que no aguantarás sus quejas y el típico “ya pedirás, ya…”

Pero lo peor es cuando nos encontramos con una persona egoísta cuando ni si quiera nos damos cuenta. Y eso es en el caso en el que nos encontramos de golpe con nuestra pareja, la que creíamos que era todo bondad y que haría lo que fuera por nosotros.

El egoísmo en la pareja.

Esta faceta aparece cuando hay un grado de confianza alto, cuando ha pasado el suficiente tiempo como para que una persona así se muestre sin ningún tipo de problema pensando que no va a haber ningún tipo de consecuencia.

Es cuando empezamos a comprender la madurez de esa persona a la que queremos, porque empiezan a comportarse con actos que son típicos de la infancia, cuando es imposible hacer razonar a los niños desde diferentes puntos de vista.

En este caso, empezamos a notar cierta negatividad en la relación hacia todo lo que no le interesa a la parte egoísta impidiendo hacer nada por el bien del otro.

Y si se da el momento en el que hay egoísmo por ambas partes ya si que empiezan las discusiones, porque ninguno de los dos van a pensar en el otro, sino que van a cuidar de su propio bienestar y de sus necesidades independientemente de lo que piense la otra parte. Esto puede llevar a que una relación se agote y sea una de las causas por las que se acabe.

El amor no es….

Atarte a una persona; no te aleja de las personas que quieres y que te quieren; no es dejar de hacer las cosas que te gustan por la otra persona; no hay que estar por comodidad; no es vivir por y para el otro; ni estar controlado constantemente…

Razones por las que no ser egoísta

Antes de dejar de ser egoísta hay que reconocer que lo somos, sino, no hay nada que hacer. Pero para descubrirlo, no te compares con nadie y menos con tu pareja, sino lo justificaremos. Y una vez que lo consigamos, solo hay que pedir y recibir un poco de ayuda para conseguir vencer al egoísmo.

Cuando dejas el egoísmo en la pareja, y en cualquier ámbito, seguro que tu felicidad aumenta. El saber que has hecho algo por alguien sin tener que recibir nada a cambio te da una satisfacción que no se puede explicar con palabras y crece el orgullo sano en uno mismo. Te sientes mejor.

No pensar siempre en ti y en lo que puede ser lo mejor para tu beneficio hace que tus preocupaciones cesen. Simplemente dedícate a vivir y que pase lo que tenga que pasar y si en ese momento pasa una señora mayor que necesita ayuda con la compra, ¿por qué no ayudarla? Puede que incluso te invite luego a un café o simplemente pases un buen rato con una conversación de sus batallar. Aprenderás algo nuevo, incluso alguna lección que te venga bien.

Disfrutarás más de los momentos en pareja al ver disfrutar a tu compañera/o. Ver su sonrisa no tendrá precio y te la dedicará exclusivamente a ti.

Cuando verdaderamente el amor es palpable en una relación, cada uno velará por la felicidad del otro. En ese momento, la felicidad y el orgullo sano harán de esos momentos que sean únicos y especiales.

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