Confusión en la relación. Una historia que trae de cabeza

Nacho es un chico que con las chicas es algo tímido cuando le gusta alguna, pero cuando empieza con una de ellas, ésta puede sentirse más que afortunada de tenerle en su vida.

Nacho colma de ternura y amor a la chica que quiere y se sacrifica más que ninguno por ella. Por desgracia, sus relaciones no suelen ser muy buenas y las chicas no lo valoran lo suficiente.

Su historia actual con la chica con la que esta en una relación es increíblemente confusa, pues a pesar de que ella asegura que le quiere con locura, nunca se lo demuestra.

El amor es complicado y más si hay diversidad de confusión en cabeza ajena

Mi nombre es Nacho, y vengo a contar mi confusa historia de amor:

confusion en el amorSegundo de carrera, mi primer curso en el turno de tarde y la vi a ella, sentada sola en aquella mesa, pues era un poco antes de la entrada de clase y yo fui el segundo en entrar al aula. Me senté a su lado y la salude. En ese momento empezó nuestra primera de tantas conversaciones.

El hecho de hablar con ella en aquel momento no me parecía de lo más importante , pero poco a poco empezamos a entablar conversaciones todos los días e íbamos juntos en el metro hasta su que llegaba a su estación, Avenida de América, y yo seguía mi trayecto hasta mi estación.

Con el paso de los días, empezamos a hablar por WhatsApp, siempre con muy buen rollo. Empezaron a surgir temas mas trascendentales, como el amor o incluso qué ocurriría el día que pasáramos al otro mundo.

En esos momentos yo ya estaba empezando a tener sentimientos hacia ella y nuestras conversaciones cuando no nos veíamos pasaron al Skype, una forma más cercana de hablar que no fueran simples mensajes de texto en los que estábamos horas y horas parloteando de cualquier cosa. Pero siempre existía una sensación de no parar, de seguir hablando hasta que mis ojos no pudieran abrirse mientras que mi cerebro seguía sin saciarse de su bonita voz.

Un día, el día clave, fuimos juntos a grabar unos planos para un trabajo de las vistas de Madrid en el conocido parque de Vallecas las Siete Tetas. Ese día me declaré. Sin yo esperármelo ella me correspondió, me dijo que sentía lo mismo pero, para mi decepción, su respuesta fue que lo nuestro no podría funcionar, que la edad podría ser un impedimento, pues hay una diferencia de 5 años, y que era imposible.

Aún así no me rendí, llegó el día de su cumpleaños un viernes en marzo y decidí darle una sorpresa cada día desde el lunes hasta si día: una foto, una carta, una piruleta… Pero nunca cruzábamos la línea, nos gustábamos pero no podía ser.

A finales de mayo, quedamos para comer antes de clase en el Templo de Debod y ese día no aguanté más, me dejé llevar y la besé. Un beso correspondido lleno de pasión y haciendo de inicio de nuestra relación, a pesar de que ella siempre renegaba el término novio. A los pocos días, en el autobús, me preguntó que si quería salir y, obviamente, sí, por lo que la cosa se hizo un poco más oficial.

Pero por desgracia, los exámenes finales y unas prácticas para ella interrumpieron nuestras visitas, por lo que el tema de vernos fue algo complicado.

Cuando podíamos vernos siempre me daba escusas, pero siempre he pensado que si realmente quieres a alguien tienes ganas de verla aunque sea un minuto al día.

En verano, tuvimos que dejar la relación por la imposibilidad de poder vernos, lo que me traía de cabeza. Cuando empezó septiembre, no coincidíamos en las clases, estábamos en diferentes horarios.

Después de casi un mes después de mi cumpleaños, recibí su regalo y no es hasta diciembre cuando decidimos volver a vernos y decidí darle una sorpresa. Le subí a ciegas hasta el Faro de Moncloa, dejándola ante el mirador completamente sorprendida y fue cuando me besó y me dijo que me quería. Incluso hubo gente que aplaudía de la emoción. Pero de pronto dejó de hablarme otra vez durante un tiempo, haciéndome sentir como un verdadero gilipollas.

Hasta marzo del año siguiente no volvimos a hablar, casi un año después de empezar este intento de relación fallida donde durante un tiempo ella estuvo poniendo miles de cosas bonitas en un blog y en Facebook confesándome al poco tiempo que no había parado de pensar en mí.

En ese mismo mes empezamos de nuevo a hablar y parecía que la cosa iba mejorando. Pero me confesó que mientras no estuvimos juntos ella había estado con otro aunque rompió con él en el instante en el que empezamos a hablar de nuevo, por lo que me pide que no la meta presión y que necesita pensar.

Siempre que intentamos quedar o tiene planes o me pone escusas, pero siempre me dice que no ponga en duda que me quiere, que quiere estar conmigo, pero que su vida es un completo lío de sentimientos.

A día de hoy ya no hablamos y estoy prácticamente seguro de que, a pesar de que sigo sintiendo cosas por ella, ya no hay nada que hacer.

 

¿Habrá esperanza para esta pareja? ¿Es una pérdida de tiempo seguir intentándolo? Nacho se ha llevado demasiados palos….

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