Como pasa el tiempo… ¿Recuerdas tu infancia?

Como pasa el tiempo, ¿no creéis? Hace nada estábamos celebrando la navidad y en dos semanas llega la semana santa… Pero no es ahí donde notamos el paso de tiempo, lo notamos cuando decimos “ay, cuando yo era niño…” o sino ya te lo recuerda Facebook con sus desmotivantes publicaciones de “hace ya X años de esto” y ya es cuando se te cae el alma a los pies.

En algún momento, estoy segura de que muchos hemos querido revivir algo o volver a ser un niño para volver a disfrutar de aquellas cosas que, en su momento, no valoramos, como salir a la calle a jugar con los amigos sin preocuparte de qué hay que hacer después y dejar que mamá y papá lo hagan todo, porque eres su pequeño bicho que no para.

Esos momentos en los que te caías y tenias dos opciones: llorar o ponerte de pie y seguir el juego porque sino te quedabas fuera. Donde lo único que importaba era evitar que no te tocase ligarla en al pilla pilla o que no te tocase de portero a la hora de jugar al fútbol, porque, aunque a muchos si les gustaba la portería también eran muchos los que les aborrecía y quería fardar de gol.

bota bota y en tu culo explota

La sensación del bota, rebota y en tu culo explota

 

Como pasa el tiempo…Como me gustaría poder decir en algunos momentos “bota, rebota y en tu culo explota” o “yo soy huevito, así que no puedes hacerme nada” y librarte así de un montón de cosas que te decían o hacían.

Que bonita es la infancia y que poco se aprovecha… Y, también, que dura la adolescencia cuando no eres ni niño ni adulto y no sabes qué hacer, solo quejarte y decir que qué ganas de llegar a los 18 para poder hacer lo que nos diera la gana… ¡Qué ilusos nosotros! No sabíamos lo que decíamos….

Lo peor de ver como pasa el tiempo es que, a día de hoy, veo que muchos niños que no aprovechan lo suficiente esa infancia tan maravillosa que nos ofrece la libertad de equivocarnos sin ningún tipo de repercusión. Muchos de ellos, con los ojos enfocando solo a una pantalla, no sabrán que se siente al planear una jugada en Polis y Cacos para pillar a todo el equipo contrario o no sabrán lo que se siente al hacer todo tipo de peripecias en un columpio.

Recuerdo los momentos de tensión que sufrían los padres de la familia cuando mis primos, hermanos y yo jugábamos en aquellos columpios antiguos de hierro que a día de hoy ya no existen porque los calificaban de “peligrosos”. Seguro que muchos os acordáis del puente de hierro, ese columpio en el que muchos intentamos cruzarlo de pie o colgarnos como un muriélago sin caernos de boca, o de ese tobogán de más de dos metros del que bajábamos a toda pastilla y con el que nos quemábamos el culo cuando era verano ya que eran de hierro.

columpios antiguos de hierro

Los columpios de mi infancia

 

¿Y donde se quedaron esas tardes de cumpleaños donde los niños se iban a una habitación a jugar al escondite a oscuras y gritaban tanto que tenían que ir a regañarlos?
¿Y las canicas? A todos nos gustaba jugar a las canicas y a las peonzas y a los tazos… Y cuando no teníamos nada con que jugar…. ¡Pues inventábamos cualquier cosa! La cuestión era disfrutar, estar despreocupados y el único objetivo era no llenarse de mierda la ropa para que nuestras madres no nos regañaran diciendo, “Pero niño, ¿dónde te has metido?”

Ay infancia, quien te ha visto y quien te ve…

Y vosotros, ¿recordáis vuestra infancia?

¡Comparte Experiencias Emparejadas!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.