Agresiones homófobas: Cuando ser diferente es un problema

Lo pienso muchos días, días de estos en los que estás absorto en esas redes sociales que tanta información nos dan minuto a minuto. Pero sigue sin entrarme en la cabeza como es posible que, a día de hoy, en pleno siglo XXI, siga habiendo gente que agrede a otras personas solo por sus ideologías o, simplemente, por haber elegido amar y ser amado por una persona de su mismo sexo.

La última noticia que me llegó no me podía parecer más increíble, se trata del caso de un hombre de mediana edad que hace una de las agresiones homófobas que más me ha impactado, nada más y nada menos, hierve premeditadamente una olla de agua para después echársela por encima a una pareja de dos chicos que dormía tranquilamente en su apartamento. Lo más increíble es que uno de los chicos era el hijo de la pareja de este hombre. ¿Es que acaso no sentía una pizca de amor por él? Además, no solo quedó ahí la cosa, sino que también le amenazó…¿En serio? ¿Le echas agua hirviendo y luego le amenazas? Cosas sin sentido…

no mas agresiones homófobas

Pero no todo queda en esa historia, sino que al poner en Google “agresiones a homosexuales” y “agresiones homófobas”, encontramos en la primera más de 200 mil resultados encontrados y en la segunda más de 63 mil. Que haya tal cantidad de resultados me preocupa y me inquieta, ¿eso quiere decir que si soy de una minoría estoy expuesta a mayor probabilidad de sufrir un ataque violento?

No señores, esto no debería ser así. No deberían existir agresiones homófobas ni agresiones de ningún tipo por ser distintos. Todos deberíamos aceptar que todos somos diferentes, que todos pensamos de distinta forma y que nadie es igual a nadie. Ni siquiera dos personas con las mismas ideologías religiosas o políticas se pondrán de acuerdo en todo y siempre discutirán por un tema en concreto. No hay derecho a que gente que, por amar a una persona de su mismo sexo reciba golpes, que una persona que siente que ha nacido con el sexo equivocado no sea respetado a la hora de someterse a una dura operación de cambio de sexo.

Vivimos en una sociedad en la que normalizamos este tipo de actos cuando de normales tienen nada. Somos una sociedad que ve violencia a cada minuto en una caja que nos emboba y que absorbe el cerebro de los más pequeños con dibujos que cada vez tienen menos sentido. Somos una sociedad en la que es tabú hablar de cómo se crea la vida y que es gracias al sexo, sea como sea, el causante de que una “semilla” crezca dentro del vientre de una mujer para luego dar a luz a una persona más.

Lo siento, no lo acepto. Nunca acepté la violencia y nunca aceptaré que se repitan este tipo de situaciones “normalizadas”. Pero tengo esperanza de que, con el tiempo, el mundo entero acepte a todas las personas independientemente de su sexo, preferencias religiosas y, en definitiva, que se acepten a todas las personas por igual. Porque vale igual la vida de una persona gay, transexual, bisexual o heterosexual. Que nadie elige de quien se enamora a lo largo de su vida y que el corazón no tiene preferencias, porque, siempre puede pasar que te enamores de una persona del mismo sexo incluso cuando llevas una vida entera teniendo preferencia por el sexo opuesto.

Así que solo pido una cosa: respeto. Quiero que respetes a tu vecino gay, que respetes a la persona más cercana en tu vida que ha decidido hacerse un cambio de sexo, que respetes a tu hija por decidir enamorarse de otra mujer cuando antes ha estado con un hombre y que aceptes a cualquier persona que piense de manera diferente a como lo haces tú. Que el respeto es el fundamento de nuestra vida al que menos recurrimos y al que más caso deberíamos hacer.

El amor es inesperado y nunca se sabe que puede pasar.  Que decir de este agua no beberé y acabar bebiendo de ella es algo más habitual de lo que pensamos.

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Un pensamiento en “Agresiones homófobas: Cuando ser diferente es un problema

  • 24 noviembre, 2016 en 10:20
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    Muy de acuerdo contigo en todo. De todas formas en las encuestas de aceptación de la homosexualidad en el mundo, España esta a la cabeza, un 95% de los españoles lo acepta. Mientras que en otros paises no es asi, y menos en paises religiosos donde es delito ir de la mano o besar a alguien del mismo sexo. Asi que dentro del problema social que esto supone, estamos bastante bien. Un beso!

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