Acoso a mujeres en transporte público, una realidad que muchas experimentamos

Hoy quiero desahogarme. Hoy quiero contar mi propia experiencia emparejada. El acoso a mujeres en transporte público es una realidad, y no soy la única que lo ha experimentado…

Hoy ha sido un día normal como otro cualquiera, un día en el que te levantas de la cama te arreglas y vas al trabajo. Sin embargo, he cambiado mi atuendo habitual, me he puesto una falda en lugar de pantalón porque me apetecía.

El transcurso del día ha sido normal: trayecto al trabajo en tren y pasar el día en la oficina hasta que acaba mi jornada.

Lo “raro”, y lo pongo entre comillas porque es más habitual de lo que muchos piensan, es cuando, a la vuelta del trabajo me he subido al tren y han subido después tres hombres. A falta de sitio, como tantas otras veces, me he quedado de pie apoyada en la puerta del tren hasta llegar a la estación de Atocha.

Estar de pie tiene tiene ventajas y es que lo ves todo aunque los demás crean que no porque estás distraída con el móvil o cualquier otra cosa. Ha sido al poco de que arrancara el tren cuando me he percatado de que los tres hombres que han subido detrás de mí han empezado a hablar en su idioma (me da igual cuál fuera porque no entendía nada) y sin parar de mirarme. Primero el que estaba sentado a la derecha, después de unas palabras a mirado el de su izquierda y, finalmente, ha mirado, intentando mal disimular, el que estaba de pie y de espaldas a mí.

acoso a mujeres en transporte público

Repito, no sé que hablaban, pero hay veces que con solo interpretar las miradas no  hace falta entender el idioma. Miradas lascivas me apuntaban y yo no he podido hacer otra cosa que mirar hacia otro lado, muy incómoda por la situación ya que, mientras no paraban de mirarme de arriba abajo, seguían parloteando sin yo tener ni idea de lo que dicen.

Esto que me ha pasado a mí en el tren, el acoso a mujeres en transporte público, es lo que sufren muchas mujeres en el día a día. Es por esto que son tantas las veces que me planteo ponerme por las mañanas una ropa u otra o si decido maquillarme o no, aunque me apetezca mucho, mi decisión se ve alterada por lo que pueda pasar cuando llevo cualquier cosa fuera de lo habitual. Y, por desgracia, es algo que no podemos evitar las mujeres y, aunque no lo creamos, muchos hombres.

Pero el acoso a mujeres en transporte público no es el único que sufrimos en nuestro día a día. A falta de la experiencia en el tren, que por desgracia no es ni la primera ni la última, he tenido que ver como otros hombres hacían lo mismo en la calle. Dejan de hablar cuando pasas delante de ellos, cuando desde lejos ya te han echado el ojo y, justo cuando pasas por su lado, te dicen algo y después cuchichean cosas groseras.

acoso a muejeres en transporte publicoNo soy una de esas chicas que se molestan por un piropo bien echado, pero me molesta cuando sueltan un comentario que no viene a cuento sobre lo que harían conmigo que hace que entren ganas de darles una buena patada donde más les duele para que les suba la sangre al cerebro.

Son muchas las personas las que opinan que se puede ir provocando por llevar unos vaqueros que están a la moda y que son más cortos de lo habitual o que por llevar una minifalda ya estás sugiriendo algo cuando en ningún momento es así. Incluso cuando nos maquillamos nos preguntan cualquier cosa que no viene a cuento en lugar de decir que si es lo que apetecía ese día bien hecho está. Quiero que quede una cosa clara, NUNCA, SEA LO QUE SEA QUE LLEVEMOS, PROVOCAMOSSimplemente existe el echo de que, de vez en cuando, nos levantamos con ganas de comernos el mundo y sentirnos más guapas de lo habitual, algo que, al parecer, muy pocas personas entienden.

El acoso a mujeres en transporte público suele ser un acoso que sólo aprecia una persona y es algo que es muy dificil denunciar. Si que es cierto que son muchas las mujeres las que han recriminado esto y se han expuesto a muchas otras personas que al final, en lugar de apoyarlas, las miran como si fueran unas locas engreídas.

Chicas y chicos, no tendríamos que permitir estos actos de acoso, ni estos ni ningún tipo, es más, el acoso no debería existir. Por favor, evitar este tipo de actos que no hacen bien a nadie y entender que solo causan molestia.

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